El lemming de Ludwig

En el episodio donde Slothrop se encuentra con un niño que busca un lemming por la llanura oriental de alemania ( tiene llanuras alemania ? ), ocupada por tropas británica y soviéticas, en busca de científicos alemanes que pusieron al aire los estruendosos V2, en ese capítulo, el niño gordo enloquece porque piensa que Úrsula, su lemming,  fue producto de los cazadores de marta o de cualquier animal que ostente una piel apta para abrigo.  Ludwig, así se llama el niño, le muestra a Slothrop las fotografías que tiene de su lemming: Úrsula junto al gato, adentro del bolsillo de su saquito de uniforme de joven explorador nazi, en un campito de col, en fin, el lemming por todos lados. Al final no se sabe donde fue a parar ese bicho, lo más probable es que sea una de las tantas pieles que una niña lleva para una iglesia y el niño reconoce de lejos y corre a increparla. ¿ Y si nunca hubiera existido ?

¿ Habrá leído este capítulo Casas para escribir su versión de Los lemmings ?

Que libro extraño El arco iris de gravedad de Thomas Pynchon, editado en 1973, rechazado al Pulitzer por pornográfico, ganador del National Award por pulenta. William Gaddis, del que hace poco leí su monólogo Ágape se paga, dice que esta obra ( no lo dice él, sino su narrador ) qué dice ? lo olvidé… pero lo alaba como alaban los escritores, medio de coté.

Es verdad que los nazis tenían un comando de soldados negros ? qué en la segunda guerra la lucha era en el frente bélico pero también en el plano mágico, tolkienmente hablando, sin hobbit, elfos ni fieros pero con agentes que se excitaban cuando surcaba el cielo un cohete V2 y una erección era la señal.  qué Hugo Boss diseñó los babuchones con botas altas negras a la SS.

Es probable que durante junio del 2012 terminé de leer EAIDG y que al cerrar el libro me pregunte cuál es el tema. Tengo episodios: el de los bombardeos a Londres y la ingesta de caramelos, la orgía en el barco que surca un río en alemania ( por ahí cerca ), la huida de Slothrop por una serie de tuberías en una planta de lanzamientos de cohetes, la fiesta en la que un tipo vestido con el mismo atuendo que luce la máscara, la película,  rompe la mesa de dulces, la pelea con el cococdrilo que aparece en las costas del meditarráneo. Hay tanto delirio acá adentro que después se inventa o se recuerda, es lo mismo.

Y aunque  poco leí de V, novela del mismo autor, y leí el episodio de los caimanes en las cañerías de New York, la guerra de pandillas en esas calles nocturnas, el sabor que deja Pynchon después de leer sus páginas es inconfundible, se manda en algún lugar de la capocha que ningún otro libro ocupa. Digo pavadas pero …….

Imagen tomada de la internet.

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