El piloto

Fransuá dejó el sanguche de salame sobre la tabla de madera y se levantó del suelo, donde estaba echado al mejor estilo maja, se quitó las briznas de hierba de la chomba con un sonoro palmetazo en el abdomen y consultó con la vista a su compañero de viaje que masticaba en silencio. El tipo había respondido al pedido del “dedo”, ni bien vió a Fransuá, delgado y rubio como un estampa en la curva que llevaba al puente y que por lo tanto hacía que los autos aminoraran la marcha. La Saveiro se detuvo con dos bombazos de freno. Dejen las mochilas atrás y suban a la cabina habló el piloto. Los dos muchachos tiraron el peso del equipaje en la caja amplia y vacia de la camioneta y por acuerdo tácito subió Lepé primero y luego Fransuá que ya se temía un ataque sexual por obra de la casualidad y la costumbre luego de que el hijo de unos amigos de sus padres quizo chuparsela, desinhibido por el alcohol y la noche. Adentro de la cabina el olor a transpiración quemaba el tapizado. Hablaron de Pinochet, las autopistas chilenas, Kadaffi hasta llegar a una estación de servicio. Ingresar al baño costaba una moneda. Se asearon, lavaron el rostro y subieron nuevamente a la camioneta. El piloto era un tipo de unos treinta y cinco años, peinaba unos abundantes cabellos al mejor estilo Jackie Chan, los  muchachos estaban seguros que dentro del bolsillo del pantalón de graffa caki llevaba un peine oscuro que utilizaba más de la cuenta. Es hora de ir a camer, los invito al mercado, Una buena comida venía al pelo. Estacionó la camioneta frente a un río sin agua, dos barcos se ladeaban en la arena. El local era un salón de tinglado alto y abombado. Se sentaron en una mesa frente al ventanal, comieron pescado, tomate, lechuga y pan embebido en aji, había potes de ají en todas las mesas junto a canastas de pan hechas con mimbre. Fransuá notó que el piloto llevaba un reloj vistoso sujeto a una malla de cuero negra que le marcaba la piel, los botones de la camisa se abrían, se ve que el piloto frecuentaba seguido el mercado. Invito un heladito vino pipeño para pasar la fritanga del pescado dijo el piloto. Lepé dejó un buen número de espinas en la punta de la fuente de loza, apuró el vino del cilindro de vidrio y fumó un cigarrillo.Es hora de irnos dijo el piloto, pagó con billetes parecidos a retazos de semanarios tabloides. Respetaron el lugar de los pasajeros en la camioneta. La autopista atravesaba bosques altos de alerce y pino. Por momentos vaharadas de perfume campestre entraba a la cabina. Por el efecto de la digestión, el piloto detuvo la Saveiro en la banquina, podríamos descansar. Saltaron un alambrado de púas para ubicarse a la sombra de un nogal, el suelo estaba cubierto de pasto amarillo como si la resolana lo hubiese quemado. Nadie duerme parado. Los muchachos había decido ubicarse en el piso, tumbados boca arriba, para mirar el cielo de otro país, oir los pájaros negro que volaban de árbol en árbol. El piloto apareció con una tabla de madera y unos pedazos de fiambre. Picaron algo. El viaje no había sido muy conversado para que el tipo se tomara la confianza de apoyar la cabeza en el abdome de Fransuá que al comienzo se hizo el boludo pero al tiempo, minutos, recordó al hijo de los amigos de su padre en cualquier momento se lanzaría a la faena. Pidió permiso y se alejó hasta el alambrado de púas.

2 pensamientos en “El piloto

  1. A que el nene Fransúa… tan precavido. Eso de temer despertar los bajos instintos, en el momento menos esperado, debe ser angustioso.
    Me gustó tu forma de contar el viaje

    Fransúa -el nombre- me hizo recordar a un consultor francés -del BID- con el cual me tocó trabajar. El hombre era simpatiquísimo (guapo como un Dios) y se llamaba precisamente así: François, pero mi jefe, nomás por joder, siempre le decía “Panchúa”.

    Saludos Mario

  2. Hola Marichuy: siempre me resultó complicado narrar algo que tenga un principio un desarrollo coherente y un final. Es un desafío: La narración.

    Saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s