La maestra

casaLa mujer que toca el piano además es maestra. Tiene una casa en un barrio muy arbolado y húmedo. Mantener a raya a los líquenes le absorbe tiempo, espacio que a ella le hubiera gustado utilizar estudiando la partitura del himno nacional para tocar el día de la bandera. Yo conozco su casa. Estacioné el coche debajo de un olmo bola cargado de bichos canastos y zorzales que me cagaron todo el techo y el parabrisas del auto. La puerta de estrada estaba descascarada y la ventana tenía las persianas bajas. Llamé con los nudillo a la puerta. Tardó en atender. El desorden no me asustó, libros y manuales por doquier invadían escalones, l sofá, alfombra, ni hablar de la mesa. El único mueble que no sufría una invasión era su piano alemán. La tapa estaba abierta y sobre las teclas, un paño color vaticano se posaba ( ¿existe ese color?) El piano tenía una partitura abierta, la miopía me juega en contra cuando quiero ser sagaz. La mujer que toca el piano es compañera de trabajo, compartimos dos cursos.Ella da dos materias y yo las restantes, hablo de las materias básicas en la escuela primaria. Mi presencia en su casa se debía a cuestiones administrativas y pedagógicas. Su expresión y postura corporal manifestaban cierta contrariedad por mi presencia. Dudé de ella. Dije:¿ era hoy o mañana? y consulté una agenda que llevaba en el bolsillo del gabán. Siguió sin entender. Miré hacia atrás en claro gesto de encarar hacia la puerta pero ella dijo, claro, lo olvidé totalmente. Se acomodó los anteojos, se hizo a un lado y me ubiqué en el centro de la habitación: entre el tv, el piano, una escalera con escalones de madera y un sofá. Al fondo se veía, iluminada por una lámpara que pendía del techo por una cadena, una pila de papeles . Preparo mate dijo y desapareció tras una puerta batiente. Por debajo de las hojas podía ver sus soquetes rosados embutidos en chancletas. Me senté a la mesa. Ella sacó algunas cosas que había sobre la mesa. Cuando volvió a aparecer tras la puerta batiente llevaba un cigarrillo en la maño derecha y comenzó a hablar sobre el trabajo No veía la hora que se sentara en la butaca frente al piano a tocar. No hicimos nada de la escuela. Tampoco tomamos mate. Me cebó uno sólo y todo el tiempo habló ella con el mate en la mano. Dijo: ahora voy a tocar. No era el himno. Parecía una pieza española o un vals o las dos cosas juntas. Era una pieza larga que la llevaba a recorrer con sus dedos todo el teclado, de este a oeste, pedaleando en la rueca de sonidos. Al tocar, a veces, llevaba el cuerpo hacia adelante y balanceaba los hombros, otras se retiraba del piano, y la música parecía venir de un lugar alejado, del living de la casa de al lado. No era la primera vez que veía a alguien tocar el piano. Como maestro, tuve oportunidades de escuchar a los profesores de música tocar la marcha de San Lorenzo o la aurora, mi pieza favorita, pero nunca había visto a alguien tocar el piano con histrionismo como mi compañera de trabajo. Terminó la pieza, cerró la tapa del piano, encendió un cigarrillo y detrás del humo exhalado me preguntó: y…¿ qué tal estuve?, me tardé en contestar, miré el tapiz maya que colgaba de una de las paredes y le contesté: mi oído es un muñón, para mi estuvo bueno. La mujer siguió pitando, se mantuvo inexpresiva. Podes irte cuando quieras, me hablós sin mirarme. Cuando salí afuera los arboles tapaban las luces de los faroles.

2 pensamientos en “La maestra

  1. Mario

    Me encantó. Casi pude ver a esa mujer algo arisca y extraña, demasiado centrada en sí misma y al mismo tiempo, con la cabeza en cualquier sitio menos en la escena.

    La casa, cuando la describes al principio, invita al misterio. Te vi ahí (al narrador) ansioso por escucharla tocar el piano y luego, algo decepcionado porque la pieza interpretada -intuyo- no fue lo que esperaba.

    Una última cosa. Por mi deformación cinematográfica, me hiciste volver a dos de mis películas preferidas. Obvio, “La Pianista”, cuando Walter empieza a tomar clases con Erika (inmensa Isabelle Hupert) y otra bien distinta (hermosísimo film) “Au revoir les enfants”, donde el pequeño Julien toma lecciones de piano con una bella maestra (jovencísima Irène Jacob), la escena es breve, pero de ahí emerge un atisbo de fascinación/atracción por parte del chico.

    En fin ya me desvié. Me gustó mucho tu relato

    Saludos

  2. Marichuy: gracias por los desmedidos elogios. El episodio de la pianista salió porque vi un piano en una compraventa y tenía su marca en alemán. Lo otro salió solito.
    En cuanto a las películas que nombras creo que la única que ví fue la primera, esa mujer medio complicada con la sexualidad y su madre. A la otra que nombras no la conozco.

    saludos

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