El cuaderno de Cuca

Si se queda mirando la lámina de agua, a la tarde,  puede que en su casa de la calle con pendiente logre escribir, en su agenda del año 80, un bonito relato de chicos que caminan sobre una cuerda tensa. El cura de sotana tiene siempre algo que decir,  nunca se queda callado como su papá. Además los labios del cura parecen ser un bicho de agua inmundo, con los bordes húmedos que alimenta pasando la lengua. Y le llama la atención el cono de luz que escupe la lente del proyector porque está formado por miles de puntos amarillos que se pegan a la pared, es igual a la luz que entraba por  la ventana del hospital, la vez que mamá tuvo a Ernesto, y las enfermeras eran monjas que caminaban sin pies. Sin embargo había algo en común en esa sala con respecto a su casa y ello  eran las  puertas de vidrio repartido,  también las ventanas que dejaban entrar una  luz intensa conformada por miles de puntitos de pasto, cabello, piel, cascarudos aplastados le había dicho una amiga de la escuela, cuando los bichitos son pisados no sólo se mueren y dejan sus tripas de color dulce de leche pegado en tu suela sino que sus partes duras, unas vez que se secan forman parte del viento que llega del lado del río. En tanto que el cura narraba las historias de los chicos italianos que vivían en la calle a la buena de dios, un sacerdote decidió hacer una feria todas los sábados para que los chicos no se  sintieran abandonados. A ella le parecia que gran parte del relato del  cura no tenía consistencia. Por eso era bueno pasar por el muelle de los pilotes largos y ver como el agua  se mecía e intentar un comienzo de historia que tuviera algo de llegada, balanceo y fuga.

Por ese tiempo conocía tres tipos de cuaderno. El de clase, el que no tenía renglones y el pentagramado. Los renglones eran un pasillo con piso y techo, había pocas letras a las que se las podía dejar pender como la p, con las piernas descolgadas hacia abajo o la q estar sentada en el muelle, la z era un paso extraño al igual que la y. Por eso prefería el cuaderno sin renglones porque su espacio abierto podía invitarla a hacer cualquier invento, cosa que dejaba de lado ya que ella era dedicada y sobre todo hacendosa.

La notas musicales tienen una forma alejada del alfabeto corriente. Creería que en otros países se utiliza el mismo sistema, salvo las chinos que tienen los ojos para mirar de otra forma y por lo tanto su escritura no es inaudita, tiene una raiz y el trabajo que llevan es comprometido. Las notas musicales son personas que saltan de una cuerda a otra, como los niños italianos sin padres.

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