TÍTULO TENTATIVO III

Mi nombre es Elvio Regules, soy maestro de grado pero hace años que no ejerzo. Me echaron por golpear a una compañera.

El día que me quedé sin empleo mi mujer  se fue de la casa. Me dejó un papel con el nombre del abogado al que me tenía que dirigir. Pensé que esta cosas solo pasaban en las películas . Como no teníamos mucho me quedé con poco menos. Alquilé en una pensión en el centro de la ciudad y me dediqué a enseñar física, química y a redactar resúmenes para los alumnos que debían literatura. En verano envasaba salsa de tomate casera y las vendía en invierno. Juntaba lo necesario para pagar la pensión. Por lo demás escribía todas las noches cuentos horribles que mandaba a los concursos sin obtener siquiera una mención.

Yoquiero ayudarlo Señor regules, ni lerdo ni perezoso descubrí algo más en su relato.No es la inocencia perdida.

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Marianella siempre enfermiza volvió a caer en desgracia. Aunque las penas se comparten uno es el que recibe el golpe. Pensé que se moría y esto podía ser un problema: crimen con alevosía. Durante las noches no dejaba de pensar en la policía buscándome en el monte caluroso del verano, sin agua, sin brújulas, con los animales olfateando mi rastro cobarde. Pero Marianella salió de su melancolía y con los ojos húmedos me pidió que la llevara a su casa. Preparamos nuestros bártulos, ahora hediondos de estar cinco días a la intemperie, rodeado de ovejas y un tanque australiano repleto de agua con algas.

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En la pensión soy el único de la zona. Los demás son muchachos que vienen del norte a trabajar en la cosecha de la pera y la manzana. La vida en la casa es de lunes a sábados. El domingo se duerme hasta las tres de la tarde. Si el otoño aún guarda a un trabajador golondrina escuchamos el partido de River o Boca y fumamos acodados en el marco de la ventana. Nos prestamos mutuamente el diario o la revista. A veces escribimos cartas en la mesa larga del comedor, encima del mantel de hule. Maestro, a veces ¿va todo junto? Ahora la escribimos y el rostro se le distiende.

“Es grato sentarme a escribir para UDS. Espero que allí estén todos bien, por acá no tengo preocupaciones. En la próxima carta no dejes de contarme de la Inés y la Marta, ya deben estar convertidas en señoritas. Hasta fines de invierno tengo trabajo asegurado. Pago poco en la pensión y el billete que me tire en ingeniero veo que te alivia. Bueno, esta carta la escribí porque los extrañaba. Léela en la mesa cuando estén todos comiendo ese guiso que bien te sale. Te quiero y los quiero, Bodoy.”

(CONTINÚA)

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